
Para ella no existía el corazón ni el alma ni las oportunidades...Todo se había terminado en un día frío de hacía más de un año. Ya no sentía nada y pasaba entre el aire, rozando las corrientes y pisando los remolinos de ojas que se formaban a sus pies.
No había nada más que el vacío del silencio y la oscuridad de las noches en soledad...
No distinguía entre piernas y brazos, solo quería sentirse agarrada y amada y no miraba con quién.
Quizás le buscaba, pero tampoco lo sabía...
Se envolvía entre suspiros y jadeos para quitarse la sed que sentía. Y disfrazaba su amargura entre noches de alcohol y sexo.
Se sentía incomprendida, pero nunca dejaba que nadie lo supiera, pues era demasiado orgullosa como para admitir que algo iba mal.
Cerraba los ojos con fuerza y agarraba con brusquedad la piel que la envolvía en ese momento. Sentía cada arremetida como golpes en el corazón que ya no tenía. Y el fantasma de lo que antes había sido su alma, le robaba alguna lágrima mientras se perdía en los asientos de atrás de los coches...
Había cambiado...de princesa a estatua de mármol que ni siente ni padece...